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Francisco Bonilla Sevilla

Protegiendo a la creación desde la trinchera solar

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Proteger a la creación desde la trinchera de la generación de energías renovables puede ser no sólo una idea romántica sino una contribución muy pragmática para la continuidad de sociedad hacia el largo plazo.

A inicios del año 2010, el entonces Papa Benedicto XVI expresó todo un mensaje refiriéndose a la necesidad de proteger a la creación para preservar la paz y, a su vez, a mediados del año pasado (2015), el actual Papa Francisco publicó toda una encíclica titulada Laudato Sii (alabado seas); refiriéndose a la importancia de cuidar nuestra casa común, la tierra. Dichos mensajes, a la par de invitarnos a la reflexión, nos deberían despertar un profundo sentido de urgencia debido a que: En el momento en que un Jefe de Estado como el Papa da la voz de alerta a partir de las múltiples fuentes de información de que dispone, lo que de fondo significa es que los problemas en cuestión son más serios y urgentes de lo que todos nosotros, los ciudadanos comunes, pensamos.

Esta llamada a la acción debería comenzar por la toma de conciencia de todos los seres humanos que habitamos en la tierra, hacia la construcción de una nueva cultura donde la palabra sustentabilidad no se vea simplemente como una moda, sino como algo mucho más profundo que nos lleve en lo personal a la exploración del cómo han funcionado exitosamente a lo largo de millones de años los mecanismos de prosperidad, salud y abundancia de los sistemas vivos, los cuales constituyen la casa común que todos los seres compartimos. Desde este punto de vista, nosotros, que somos los invitados más recientes a la fiesta de la vida en la tierra; podríamos hacer nuestra la gran idea de que proteger a la naturaleza no es una idea romántica sino una contribución practica para la continuidad de la sociedad en el largo plazo (ya que nuestra civilización prosperó a partir de los sistemas vivos).

Otra idea que podemos hacer nuestra de manera sencilla sería una donde visualicemos que nosotros como humanos, compartimos los mismos principios de funcionamiento de todos los sistemas vivos de tal suerte que, si en nuestras acciones cotidianas comenzamos a imitarlos; tal vez podremos convertirnos en colaboradores de la naturaleza en la expansión de la abundancia y diversidad que producen sus ecosistemas y transitar de modelos destructivos, hacia aquéllos donde hemos transformado el cómo y el cuánto consumimos.

Bajo esas ideas, una de las palabras que podemos traer de vuelta a nuestra cotidianeidad es Balance. En la siguiente gráfica podemos observar cómo la huella ecológica promedio (que es el impacto de nuestra presencia sobre el planeta), excede en 40% la renovación anual de recursos para el sostenimiento de la vida:

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Actualmente nos encontramos en la frontera de un modelo económico donde la visión que se tenía de la tierra era la de una especie de “madre bondadosa” capaz de suministrarnos recursos de manera ilimitada e infinita y de reparar el daño que le hacemos a la par de absorber todos nuestros desechos. Bajo ese modelo, siempre ha existido una lógica muy clara donde nuestros servicios y nuestra electricidad sean producidos desde sitios remotos por compañías específicas (como es el caso de la CFE); y donde además de quemar combustibles para producir energía hay que hacerlo para generar el excedente necesario para lograr su transmisión, pero…. ¿qué pasa en el momento en que los recursos y combustibles para producir energía se vuelven limitados y el daño ambiental reduce la disponibilidad de los mismos?

Una de las trincheras desde donde se puede comenzar a operar el cambio hacia un nuevo modelo energético es la generación distribuida con fuentes renovables (es decir, donde todos generamos en sitio una parte de nuestro consumo); y desde donde todos nosotros podemos colaborar para construir un modelo más democrático, menos destructivo, menos demandante y más amigable hacia el medio ambiente. Como ejemplo podemos mencionar que un módulo fotovoltaico, puede tener una vida útil mayor a 40 años*1; eso significa producir en continuo y en sitio energía limpia durante más de 4 décadas…

Nuestra compañía, Solarcity, trabaja permanentemente en idear nuevas soluciones y tecnologías para colaborar en la construcción de mejores modelos de sociedad; y junto con nosotros, están surgiendo un gran número de iniciativas de distintas organizaciones actuando en los distintos ámbitos de las actividades humanas como si fuesen millones de voluntades activadas por el sistema de defensa de la tierra para su curación y regeneración. Todas estas voluntades representan la suma de cientos de almas que desde su trinchera y creatividad están intentando construir un mundo mejor.

Proteger a la creación para preservar la paz y la continuidad de la civilización…. ¿utopía o necesidad?, Sirvan estas pequeñas palabras como el mensaje en una botella lanzado al vasto océano de información para que éste; junto con los escritos por venir, contribuyan a la construcción de un nuevo modelo de sociedad, que nos permita caminar en pos de una verdadera ciudadanía del universo.

*1 Al referir una vida útil mayor a cuarenta años, se está mencionando a la vida útil esperable más allá de los 20 años de garantía que da el fabricante de paneles solares.

*2 El autor es Director General de la Empresa Synergy Agua y Energía, catedrático de la Universidad Anáhuac del Norte y Socio Fundador de la Universidad del Medio Ambiente.